En los últimos años, hemos aprendido que las nuevas músicas de raíz folklórica han desmitificado con elegancia aquello que nos empeñábamos en llamar tradición. Ahora sabemos que museizar las tradiciones es condenarlas. Barencia, por suerte, hace justo lo contrario: fusiona herencias y disciplinas artísticas para crear un espectáculo libre de convencionalismos. Música y danza, flamenco y jazz, cuerpo e instrumentos, dan forma a una ciudad imaginaria entre Barcelona y Florencia, donde todo puede suceder.
Anna Gornès
Periodista